jueves, diciembre 24

Fragmentos...

En todas las dimensiones socio-culturales, el ser humano vive una crisis ontológica, pues ahora más que nunca se está despertando su preocupación por el comportamiento de su “ser”. Ahora las perspectivas tienden a ser reflexivas en torno a un mundo que está pasando frente a nuestros ojos a una velocidad descomunal. Se percibe una saturación de elementos materiales que someten al espacio y lo dejan inmovilizado, atado de pies y cabeza.

¿Acaso puede ser significativo un mundo que cubra toda necesidad objetiva sin destacar la satisfacción integral del alma? ¿Es posible que dicha alma sea un constructo de la imaginación humana para justificar la soledad que albergamos por estar aparentemente imposibilitados de ver a un Dios real y tangible como la palma de nuestra mano?
Para muchos, el alma existe.
Para otros la razón es la única existente.


Un hecho inevitable. Si la muerte nos conduce a un vacío, entonces el mismo vacío en que vivimos podría ser la misma muerte. Cuando alguien muere sentimos que la fragilidad en carne propia. Si muere Dios, nos sentiríamos débiles. Fue Nietzsche quien dijo: Dios ha muerto. No está muerto estimo, porque estamos vivos y probablemente Dios viva entre los pliegues de nuestras venas. ¿Seguirá viviendo Dios después que la Humanidad muera por completo? Probablemente sí, cuándo se derrumbe todo murallón de la Nada que por lo general socava todo avance por desarrollar la cultura de la Vida. Mientras se insista en entrar a la Ciudad Thánatos, no habrá Dios que nos salve. Lejos de toda jurisdicción religiosa, lo cierto es que el ser humano necesita sentir que está protegido aún de la misma muerte que ronda por todas partes, pero la necesita con intensidad para darle sentido a su razón de estar aquí, en esta hora, en África o América. Seguir despierto sabiendo que después de su muerte, su alma volverá a los Cielos- Disolutos, según mi visión particular- para seguir viviendo. Quizá Dios no quiere abandonarnos pero le abandonamos cuando le refutamos con el concepto de muerte como justificación perenne, de nuestra vulnerabilidad única.

¿Y qué hay del arte?

Pienso que a través del arte del siglo XX hubo una mejor estimación acerca del cambio social contemporáneo. Cada época no dejaba de sorprendernos y parecía que el terreno cultural y artístico se agotaba. La creatividad era de fuente fluida, pero creo que nunca sabremos sobre los verdaderos motivos que llevaron a muchos a pintar la política de turno, o a escribir sobre el asunto de la injusticia social. El Guernica de Pablo Picasso, todavía nos impacta. Salvador Dalí nos regala sus sueños nocturnos para recordarnos que la vida sin sueños no es vida sorprendente, por eso nos pone contra la pared reviviendo el suceso onírico que tiene mucho que enseñarnos acerca de nosotros mismos. Mirar los fantasmas que tenemos por dentro nos resulta más aterrador que mirar de cerca una escena de la película Halloween.

La poesía por ejemplo, ordena y desordena nuestros parámetros con respecto al amor o la guerra, ya que permite que aflore ese lado inverso, e ilógico de las cosas, volviendo la hoja blanca una suerte de tinta mágica, constante que muere y renace al compás del lápiz. Borramos un verso y lo volvemos a pensar para darle vida. Matamos el verso nuevamente cuando le borramos para darle vida de nuevo con otra línea más evocativa según sea el sentimiento que queremos transmitir. Pero esto es una matanza sin asesinos o asesinados reales, es una matanza que no deja huellas dolorosas ni pérdidas irrevocables. Es una matanza que no condena a nadie, pues la creación abarca un principio y un final lleno de vida infinito. Nadie podrá matar palabras pues el ser humano necesita crearlas para condensar su vida. Sin embargo, los animales, esos detractores casi encantadores con sus rugidos, bramidos o aullidos han sabido vivir en una paz enarbolada gracias a su desconocimiento del dato escrito. Nunca han prejuzgado al otro contrincante, ni le han quitado la vida por constancia de un deber “honorable” o de un interés determinado, al menos en términos lógicos humanos. Son unos eternos ignorantes en materia delictiva, si es que acaso un lobo puede discutir sus razones para matar a una oveja en un Tribunal de Guerra.

La poesía no es apolínea, nunca lo ha sido. Ha podido acabar fácilmente con el miedo de una época marcada por incesantes rumores de guerra y destrucción nuclear. La poesía denuncia la paradoja actual. La resume o la amplía. Es un elevador de nuestra cotidianidad. ¿Acaso hay un sitio entretejido por luces y sombras más seguro que un verso? No es tampoco una vía de escape, es sólo un “lugar” Y todos tenemos el mismo derecho a entrar. Me atrevería a decir que muchos entran sin saber que “el lugar” existe, o considerando poco que sea un lugar, simplemente escriben a puño y letra sobre todo y nada. O sobre algo que vaya más allá de ese todo y de esa nada. Es posible hacer una proyección extrínseca siempre que se pueda, pues sino moriríamos en el tedio inevitablemente. El mas allá de ese mas allá, y un más allá de ese mas allá anterior, hasta cansarnos pero nunca agotarnos por completo sino disfrutando de lo descubierto. Agotarnos es un extremo fatal y saciarnos lo es aún más.

¿Y que mas tenemos de la muerte? En Finlandia (país con mayor calidad de vida del mundo) un chico dispara a mansalva a varios chicos de una escuela secundaria. ¿Son los las contradicciones o el legado de la cultura moderna? ¿Son parte de la “normalidad del ser humano”? Incluso podríamos preguntarnos en nombre de la razón científica que lleva a un adolescente que aparentemente lo tiene todo para sentirse satisfecho (afecto familiar, educación, privilegios materiales, sociales y culturales) a tomar heroína hasta matarse. Es una buena pregunta para analizar. El hombre ha elegido al Dios Thánathos.



Así entonces lo moderno se volvió una Espada de Damocles, un proceso que contenía dentro de sí, la clara luz del cinismo autorizado. Ya no es extraño el evento ambivalente. Lo anormal ya no es una amenaza. La modernidad tenía como principio primordial romper con la oscuridad de la ignorancia pero arrasó con cualquier intento crítico del proceso. Allí tenemos una Santa Inquisición que no fue capaz de negociar argumentos con prisioneros ni una Cruzada que defendió fe alternativas. No. Pudimos ver la tragedia, el genocidio en una magnitud considerable que hoy por hoy sigue sorprendiéndonos. Quizá Dios murió para ellos mucho antes de que nosotros lo especuláramos. O quizá Dios nunca murió y está esperando el punto de retorno al vacío, pues cuando estemos en un espacio sin luces ni salvoconductos no tendremos más que gritar Dios mío, ¿dónde estás? Sí, a pesar de toda la gloria que nos atribuimos los hombres gracias al desarrollo de la tecnología, la ciencia, el “progreso”, al final quedamos gimiendo por la salvación divina. Somos vulnerables en grado sumo. Muy vulnerables. Nunca salimos del Oscurantismo que propiciaron ellos mismos porque sí. La línea de separación entre el dominado y el dominador ha sido la constante perfecta del mundo que puede desaparecer si los individuos realzan la vida y no la muerte. Es preciso que entiendan que poner barreras divisorias sólo alienta a Thánathos, pues para nadie es divertido vivir a costillas del otro, y la tensión y la frustración son factores desencadenantes de muerte. Si no es así, ¿por qué pueblos enteros se rebelarían al sistema en un desafortunado debate callejero que pone en peligro la vida de muchos? Es evidente que la última opción es morir, pero la cartas que tienen bajo la manga no siempre resultan ser muy eficaces. La vida antes que nada. La muerte después de todo. Una vez que se han jugado todas las cartas, y ya no queda nada, sólo queda la extinción. “Si no tengo nada, tú tampoco tendrás”. Nos enseñan a competir el éxito en la existencia que al final sólo lleva por dentro el germen de la muerte, de la destrucción. “Beba este tipo de licor delicioso que elevará sus sentidos” es el equivalente a “beba este licor tantas veces como sea posible, vuélvete alcohólico y matate en un auto por la carretera”. Disfruta el vestido de diseño más famoso de los últimos tiempos” es en realidad “disfruta este vestido pero paga hasta con tu vida si es preciso, pues es más caro que la cesta alimentaria básica, así que gasta tu salario o no lo tendrás nunca”, o “Sólo pueden usar este vestido los cuerpos perfectos” es un eufemismo directo a la población obesa. Es un ataque frontal a las chicas anoréxicas.
En nuestros días no hay una oda a la vida.

No hay modernidad salvadora cuando miramos en algunas sociedades niveles de desarrollo ostentosos y en otras simplemente brilla por su ausencia. Hay una asimetría en la Historia de los hombres. Ellos asimétricos. Los animales en completa sincronía con el tiempo y la naturaleza. Es para pensarlo mil veces.



No importa la existencia de sociedades claramente enfermas, para muchos es preferible el hedonismo y el escándalo que ésta procura, pues así estamos más satisfechos al saber que otros tendrán el mismo deseo de obtener el placer y el éxito sin importar las consecuencias. El ser humano actual vive de una seguridad ficticia y de la prosperidad podataria que le proporcionan.



Sin importar el costo, hombres en todo el mundo diseñan estrategias políticas de intencionalidad bélica, científicos” hombres de ciencia al servicio de la humanidad” ayudan a Estados a fabricar armas de destrucción masiva, cada vez más potentes. Los países desarrollados legitiman la democracia en base a la guerra como mecanismo preventivo, la financian constantemente, pero en realidad el enemigo no es el Otro, sino ellos mismos.

El execrado no es más que la consecuencia de las partes en pugna.

Una niña de cualquier edad no sabrá jamás como tomar una muñeca porque ha salido herida por una bomba y ha perdido los dos brazos.

Un anciano muerto dormido que jamás supo que una bala perdida lo mató.
El bebé que nunca podrá ser amamantado porque iba en el vientre de una mujer volada por una mina antipersonal.

Un hombre que debe matar a otro porque sino, no regresará con “dignidad patriótica” a su hogar.

Es una cultura de la muerte.
La del execrado.

La del polvo que dejamos siempre en el camino.


Sin importar mucho si nuestra defensa es radical o conservadora, ¿cómo podemos llegar a la modernidad cuando somos capaces de institucionalizar la violencia? ¿Cómo podemos pedir la paz por el mundo cuando violentamos nuestro propio cuerpo y alma con vicios inevitables para el disfrute general? No se trata de abarcar una moralidad muy ajustada -como siempre digo-, o de alimentarnos de preceptos éticos inmanentes pero acaso la salvación no empieza en la extinción de nuestros propios demonios de la incoherencia. No se trata tampoco de ser profetas o héroes pero dejar en manos de Dios absolutamente todo lo que nos atañe es poco más que un descuido, es un peligro, casi un suicidio. Ir a la par de nosotros mismos, de nuestros pasos y sabiendo que esa fuerza sobrenatural y transcendental va a nuestro lado sin sentir que se cae en una hegemonía, o prisión o sin sentir que es un “dador de todo cuanto pidamos”. Sentir que Dios es un Amigo que sabe dar la mano pero que también sabe como sacudirnos los hombros sin mostrar por ellos crueldad. Desacostumbrarnos para siempre del YO ABAJO/EL ARRIBA, puede ser un paso importante en la consumación de la libertad humana.

Albert Einstein tenía razón cuando dijo: “La tercera guerra nos sabemos cómo va a ser, lo que sí sabemos es que la cuarta será con piedras y palos”, pronosticando con mucha mejor credibilidad que la otorgada a Nostradamus y de manera bastante explicita, que de seguir en ésta secuencia de hechos escatológicos no quedará nada ya para defendernos para matarnos los unos a los otros.
Aunque una piedra mata fácilmente en un país del Medio Oriente por caer en bajas pasiones valga la pena recordar. Y los palos de escoba matan a niños todos los días en barrios y departamentos de muchos países americanos. La violencia en cualquier clase o forma, está sentada cómodamente mirándonos la cara de pendejos.


A la “razón moderna” no le interesa ni le conviene que el ser humano llegue a conclusiones sobre el desarrollo de la sociedad. Da igual que dichas conclusiones sean apenas aproximaciones, lo urgente es agotar, matar, eliminar (otra vez Thanatos) cualquier atisbo de reflexión, duda o crítica, y desmantelar cualquier intento de liberación del pensamiento hegemónico en el que vivimos.


Es posible que ni la religión, ni la razón científica ni deductiva, ni los placeres materiales sean nuestra salvación. Creo que entender nuestra vulnerabilidad y aprender a sentirla sin temor será la puerta de entrada a un nuevo mundo sin tanques de guerra ni libros que anulen creatividades.

Se puede vivir de acuerdo a esa vulnerabilidad procurando el suficiente bienestar para todos.



Feliz noche buena al mundo





sábado, diciembre 19

simbolos

el aire grita
ecos invisibles
en vez
de ser silencio claro
violencia cara a cara
mis labios disueltos
en el lúcido sueño
mùsica de nadie goteando en mis oidos
golpe de ternura apaciguándome en el invierno
la soledad es un recurso inadmisible
¿dónde está él?

jueves, diciembre 17

poema y algunos pensamientos dentro de la carta

Dudé sobre el poema muchas veces.
Vida o sombra. Bosques ofrendados. Risa que se rompe en el silencio de ésta
hora. Dudo si besarle las ideas. Noción del letargo que insiste en apoderarse de
mis manos. Me inclino lentamente a su aliento. Me inclino ligeramente a su
lengua. Me inclino casi siempre a su estricto recuerdo. ¿Poema? ¿Dónde estoy
ahora?
Inevitablemente pienso...
O es vida, o es sombra.




4 am.
No puedo creer que aún esté
despierta. Miro a mí alrededor. Solo silencio y frio de mil madres. Todos
duermen tan alejados de las preocupaciones, y yo, que me mantengo al margen de
ellas, parezco una ejecutiva pensando en su ascenso anual. No he dejado de soñar
toda la noche. Hay una suavidad en mi aura, inexplicable, una dureza también
burlándose de mis gestos. Quiero callarle, decirle: “¡vete a la mierda!”, pero
si lo hago aparecerá con mucha más fuerza. A veces se vuelve una voz cariñosa. A
veces, es una voz transparente como la mía, y es también como un juego de niños.
Que brutalidad.
Creo que soñar demasiado también
abruma, aunque los sueños son necesarios para huir de la cárcel del mundo. Pero
no queda bien dormir así, en un país perfecto, con gente feliz, hablando del día
regio, de la noche regia, del jardín podado, de los hospitales dotados con
medicinas, de todo eso que no termina de cuajar. Meternos a dormir, en lo
onírico,-como si fuera una cama de carpa- y verificar que un país así existe, es
una alucinación atrevida, un mensaje de los dioses del abismo, es un malestar
seguramente para muchos. No sé, creo que tengo que levantarme a escribir porque
no puedo más, no puedo con esto, hace un condenado frío pero voy a intentarlo.
Menudo asunto. Este frio se mete hasta donde uno no sabe. Me pongo un sweater, y
no se porque no me lo había puesto antes. No hay ni un alma por la calle, bueno,
sí, un hombre camina solitario por la avenida, muy abrigado, con un bolsito en
la mano. Seguramente va al trabajo. ¿A ésta hora?, ¿con esa oscuridad y el
peligro cerca? Mejor voy al baño. Este frio es descomunal. Totalmente
inclemente. Es un castigo. No me acercaré al balcón. ¡¡Puto frío condenado!!.
No me lo van a creer pero estoy pensando en un chico. No lo busco. No lo
quiero. No lo deseo. ¿será posible que alguien me explique porque la filosofía
del amor es tan aniquiladora?.

5 am
Se oye ya el ruido de la gente yendo
a sus trabajos para ganarse el pan. Vaya vaina. ¿Ganarse el pan? Ni que fuera
una lotería. Eso me hace pensar que el pan es como un premio, un trofeo, algo
por lo cual luchan las hienas. No sé, no sé. De repente me ha parecido así. Una
competencia por la migaja más grande. En fin, yo soy una joven muchacha opinando
lo que quiere, y mandaré al diablo a quien me diga ilusa. Debería volver a la
cama. Me pregunto, ¿cómo es que la gente soporta tanta penuria, tanto frio, o
tanto calor, por tan poco? Me pregunto ¿cómo es que este diciembre no me parece
adorable como hace años? Me replanteo cosas que no había visto antes. Me digo
que la gente compra tonterías en las tiendas en vez de pensar en Dios,
-supongamos que existe y que me escucha-, y que al menos debería pensar en las
cosas buenas que no hicieron o hicieron, llamar a la madre, a la comadre, al
abuelo, a los hijos, contentarse con el vecino, perdonarle que el gato le orino
la alfombra, o que el perro vomito en la escalera. ¿Cosas así no? Pero no, van
las personas alocadas, completamente locas comprando un pato para la bañera que
nunca tienen, una camisa con un dibujo de Jesús cantando rancheras, o un
muñequito de esos que te dicen: hola, soy Fulanito, tengo hambre y frio,¡¡¡
abrázame!!!. Madre santa. Yo me conformo con un buen café en la compañía de un
buen amigo de sonrisa brillante. En estos días he visto por la tv, a un
presidente que parece no tener idea de lo que ocurre en su país. Está sedado o
perdió o el rumbo. No sé. Creo que es un misterio. No sé en qué creer. Mi madre
me dice que luche por lo que quiero, pero se enoja cuando quiero alejarme de lo
que considero es una grosería en todos los sentidos. Por ejemplo: ESTE MUNDO.
Queda claro que la gente hace el mundo, y que hay gente buena, gente mala, gente
más o menos buena, gente más o menos mala, gente estupidizada, que no sabe si es
buena o mala, gente y blah blah. Bueno, de esa gente me canso, pero al menos me
mantengo. Pero obviamente, EL MUNDO, no me molesta. Gaia se tira un pedo y adiós
luz que te apagaste. Pero no es lo ideal, no es ideal que la tierra los torture,
porque todos merecemos una estadía mejor. Todos, sin excepción, merecemos
compartir esta tierra preciosa, respetándonos y ayudándonos sin distinguir razas
o credos. ¿Una utopía? Puede ser que si, puede ser que no, más lo dije antes:
todavía tengo esperanza. Entonces, mama no entiende que debo protestar. No es
justo. O hablo, o me quedo callada, tan serena como una flor.

Debería
casarme. Buscar un esposo decente. Comprar una casa bonita, tener hijos, cocinar
un rico almuerzo, una rica cena y comprar mascotas. No sé. Debería hacerlo. No
es algo malo, no, al contrario. Mama estaría feliz. Pero…voy a pensarlo primero.
¿Y mi padre? Ese es un caso perdido. No estoy de acuerdo con él, nunca. ¿Ha
tenido la culpa de cuidar a una niña demasiado? ¿Le ha enseñado a defenderse de
profanadores? Sí. Me ha enseñado a no pisar en falso. A no cometer errores. A no
amar lo inseguro. Me ha colocado frente a la escalera de la perfección que en el
fondo ansío. ¿Qué hago ahora? Solo soy una chica normal hastiada de algunas
cosillas. Ahora resulta que pienso en un chico con ritmo peor que el de mi
padre, un chico que no sé de dónde ha salido. La primera vez que le vi, mi
corazón se detuvo. Perdí algo de conciencia. Me quede callada. Nerviosa, si. No
fui la de siempre. Me preocupé sobremanera. Ciertamente no he hallado la razón
de su mirada escrutadora. ¿No tengo nada en la nariz no? Pero apuesto a que cree
que soy una mocosa. Me da igual.

6 am
Los pájaros ya cantan. Me temo que ya
ha amanecido. Mi cabello está brillante y revuelto. Bueno, solo un poco en
realidad. Con esta ropa holgada parezco un saco de papas. Que frio coño. Lucho
con él con patadas y mordiscos. Jajaja.
Me he peleado con mis amigas. Una de
ellas no quiere hablarme. ¿Pero como hago? Ella tiene la culpa, no yo. Pensé:
¿vale la pena hablarle de nuevo? Yo creo que sí. Tengo un terrible defecto: no
guardo rencores por nada ni nadie. No podría odiar aunque me obligaran. Creo que
para navidad, iré a buscarlas, si es que ellas no me llaman antes para
disculparse. Espero pasar esta mala página. Reanimar nuestras alegrías pasadas.
Por cierto, he sentido algo de vacío. No sé explicarlo. Pienso en todas
estas cosas y suspiro. ¿Ya es de día?
El cielo se ve azul ya. ¡¡¡Que
fenómeno soy!!! ¿Dos horas escribiendo todos estos pensamientos? Si. Empiezo a
preocuparme. Jajajaja. Ojala consiga empleo, porque tal parece que el destino no
me quiere ver sudando la gota gorda. Yo quiero trabajar y producir dinero, y el
dinero no cae del cielo. Eso dicen.
Bueno, con el permiso de ustedes voy
a enviarle un saludo al chico que desata mi rabia y mi pasión:

“Vete al carajo”

Saludines a mis fieles lectores


lunes, diciembre 14

Vox Populi

Las imágenes de las guerras me hacen sentir mas fuerte cada día. Me convierten en una observadora sigilosa, pensando la teoría mas compleja para matar el ego de los que piensan la violencia como el motor para encender la division humana. Me hace pensar en mi también, pero eso es otro asunto de poca importancia. Yo, antepongo los intereses de un mundo cubierto por la nada, porque presiento siempre que vendrá un todo. Soy graciosa al dilucidar este tipo de cosas, pero así se ha desarrollado mi intelecto hasta los momentos. No doy mas, ni doy menos, doy lo suficiente que desee en un instante. Soy. Creo que eso es lo importante.
En fin, les decía que las guerras me hacen pensar que a los hombres les gusta humillarse ante la muerte. Se humillan sin piedad. ¿No lo ven? Estan asustados de un enemigo que no son mas que sus propios demonios y sus propios dioses. Mientras el dios de la ira milenaria siga arriba, y nosotros abajo, seguirá existiendo un grave problema de percepciones. Nunca antes vi el ámbito de lo igualitario, de lo justo para todos, como la salvación ansiada. Ahora mas que en meses o años pasados,
con una guerra en Irak, una guerra en Afaganistán, una guerra ideólogica en Cuba o en Venezuela, una guerra entre Palestina e Israel, una guerra entre zapatos y objetos de bronce contundentes, en fin, guerras de esas que aparecen en la portada con titulares amplios,
nunca antes vi, mas esperanza en la gente.
Después de la famosa cumbre de Copenhague, a proposito del asunto climatico mundial, nos daremos cuenta que lo que pasará a la historia ha sido la cantidad enorme de gente dispuesta a usar la esperanza como factor de poder para luchar contra un poder que piensa que no morirá rindiendo cuentas. Un poder que huele a decadencia. Un poder que se mantiene en base a una mentira.
Sostengo que la única salida es enfrentarnos con eso que no queremos dejar. Con eso que nos ata. A veces no queremos soltar la cuerda que nos amarra, o simplemente nos resistimos a salir de la celda. Todos los días en Africa hay muertes de niños de todas las edades, mutilados, bombardeados, asesinados de mil y un formas. Asesinados de manera cruel y vil. Con esto, uno piensa que debe colocarse como doliente, a resguardo, cercano a la causa del desfavorecido, del que no tiene la ventaja tecnológica, y superior. Uno se pone al lado del mas débil porque instituciones "pro derechos humanos" no mueven un dedo para rescatarles de las sombras de la indolencia. No se pronuncian de manera firme ante los hechos. Uno piensa inocentemente: "se supone que deben" pero no suele ocurrir así. Ocurre el chiste, la ironía, lo circense, lo absurdo, el flagelo, el aislamiento, "lo necesario para".
No se puede hacer nada. Pero, claro que uno se pregunta con verdadera razón, cómo es que la gente que precisamente está AHI, y puede hacer ALGO, no lo hace. ¿Qué lo detiene?
El temor a la muerte.
Todos tenemos miedo a la muerte. Muerte que llega si nos obligamos a vender nuestra conciencia, pues sabemos que todo tiene un precio si nos equivocamos en los caminos de lo canalla. Muerte que llega si abandonamos la idea de vender nuestra conciencia.
Es una encrucijada.
Vemos entonces, toda una pantomima, todo un cuento subrealista, dónde los actores se rien de sus amigos actores, los directores cobran lo que desean. Es imposible en ocasiones, asimilarlo con el raciocinio y entonces es cuando uno salta de los nervios pues la paciencia no siempre convence. A veces uno quiere llorar, decir: "todo está jodidamente perdido", "todo amor al otro", "toda sensibilidad humana" todas esas cosas cursis que nos enseñan pues, que al fin y al cabo nos ayudan a no sentirnos tan miserables. Todas esas cosas que de alguna u otra forma nos hace falta para vivir felices. Todas esas cosas que a veces decimos que son alcanzables para los otros. Que nos conmueven. Que nos dan sentido. A veces también uno dice: "que estúpida soy, yo haciendo el papel de la buena cuando tambien cometo infracciones",-que no de calle, sino de alma-. Me tolero demasiado, o me tengo mucha fe. "Soy humana", -concluyo-, y sigo mis discurso que no va para nadie, sino para mi. Es una manera de autodedicarse un sermón simpático. Algo aguantable, que no huela a imposiciones. Es un ejercicio reflexivo después de mis depresiones.
Ahora solo observo silenciosa lo que pasa a mi alrededor. No muevo ni las pestañas. Los pueblos, siguen siendo carne de cañón, indigna, insegura, gente acostumbrada a vivir bajo la impunidad. Yo, desconozco muchos datos históricos. Solo sé que intento calibrar mi serenidad -mediana- con el ritmo casi epileptico de la calle, de la ciudad, de la vida.
Entonces, mejor no opinemos, quedemosnos callados, inventemos que nuestra tierra dentro de la tierra, es nuestra prioridad. Por allá está aquello, por acá nosotros mirando las tiendas sin cesar, para no invitar al dolor. Si, yo lo hago. No nos vinculemos a ninguna causa, por mas justa que parezca, tambien podria ser un engaño. No sintamos sangre correr por nuestras venas. No nos asustemos. No entendamos. Deshazte de lo que estorba. Comprendamos que la paz es una palabra de letras huérfanas.
Sé que ya estamos muertos. Inutilizados para amar. Totalmente desahuciados.
¿Nacemos muertos?. Nacemos y respiramos de golpe el triunfo del odio.
No podria seguir éste insipido discurso. Prefiero irme a caminar un rato con mi esperanza.

lunes, diciembre 7

Carta a mi amiga

primera carta, lunes
Te lo dije Adriana, acá las cosas no parecen mejorar, yo voy
de mal en peor, esperando un asalto de alma y hace poco he decidido leer
muchos libros raros y libros de chistes soeces. ¿Puedes creerlo?
No es cierto que a mi edad los chistes vulgares,
subrealistas, ajenos, y extravagantes produzcan risa. Pero me dan risa. A ésta hora almuerzo
sin mucho apetito observando mis uñas, examinando a los
objetos infinitos que me rodean. Deben tener alguna historia
especial. Algun secreto que decir. Algo.
No encuentro ese algo, asi que me dedicaré a
conversar con ellos, los cuestionadores de turno de la mesa familiar. Imaginate Adriana, los putos objetos se quedan callados. ¡No me hablan! Sin
embargo, siento que mi atencion se fija justo ahora, en el vidrio del ventanal, que
tiembla por la brisa impregnada de luz solar. Oigo la musica saliendo de las calles,
donde van los niños solos o con sus padres, buscando el sueño robado. Por alguna
razón mi tedio usual se vuelve nerviosismo. Después de pensarlo lo
suficiente, me dedicaré a leer toda la tarde, hasta que se me olvide
todo lo pensado este mediodia. Puede que, ahora que siento estas cuestiones
importantes, me ria a carcajadas. No te rias eh.
No es cierto que a mi edad los chistes vulgares, subrealistas,
ajenos, y extravagantes produzcan risa. No. ¡Pero me dan risa!. Por cierto, nuestro amigo Eduardo ya
casi vive en el monasterio. Me causa mucha risa. Eso si es un gran chiste.
Te escribo rápidamente, pues tengo deberes que
hacer. Lastima no puedas encontrarte con Luisa, Natalia y conmigo, en unos
días. Creo, que tú me sacarías de apuros en el momento en que tenga que elegir libros o zapatos de tacón. Estaremos en la feria mirando como se
divierten las personas en estos dias tan agitados. Es posible que Luisa quiera
un nuevo vestido con adornos inverosimiles, y que Natalia se parta de
risa en vez de ruborizarse, cuando vea llegar a un chico de
buena pinta. Yo, desde luego, solo quiero distrarme un poco. Mas si miro a un chico interesante, quizá me sonroje, ¿no?
Tú, mi querida artista de corazon bohemio, pintame algo. Envialo pronto.
¿Es esto un chiste?

domingo, diciembre 6

madrugada

Imagen: Insomnio. Pintura de Facundo Broto

http:/www.brotofacundo.blogspot.com/





lo extenso del mundo me pide a gritos, una mirada apenas, que no confabule con la infamia

para volverme piano maduro existo aquí prudente

esperando las manos del cielo


no sé por qué pienso excesivamente tranquila sobre mis nuevos misterios

en ésta madrugada que sabe a música, que sabe a
fiesta

viernes, diciembre 4

criterio puntual

A continuación, un extracto de Francisco Rodríguez, Universidad y Posmodernidad, de las universidades extraído de La universidad se reforma II, Colección Debate sobre la Reforma, la cual me parece una reflexión acertada acerca del paradigma universitario vigente.



“La incorporación de la universidad al debate actual, evoca el gesto propiciatorio de la necesidad apremiante de una reflexión un tanto desapasionada a la luz de los nuevos tiempos que transcurren, los cuales nos invitan a conciliarnos con un estado del espíritu que podríamos denominar a falta de un término más apropiado como de “perdida del sentimiento trágico de la vida universitaria”. Una atmósfera perversamente desencantada conspira desde lugares opacos del sistema-en contra de la centralidad de una institución hasta hace poco lugar social privilegiado de la realización del programa de “libertad y felicidad para todos” por albergar legítimamente su seno al “sujeto ilustrado” de la modernidad. Si todo marchaba como estaba previsto, de acuerdo al plan establecido, las universidades se convertirían inexorablemente en centros privilegiados de producción y difusión de modo universal, de un saber transformador del hombre y su entorno; de la naturaleza y el mundo, que no podía menos que instaurar un reino de realización de la plenitud del ser que aboliría por irracionales o pre racionales, los estados de opresión y alienación del hombre y terminaría instaurando en su lugar regímenes de sociedades transparentes. Ese saber estaba fundamentado básicamente en el conocimiento científico-técnico que la academia podía suministrar a propósito del estatuto de lugar privilegiado de la razón.
Toda una utopía de la liberación por la vía del pensamiento ilustrado quedó desplegada al interior no sólo de las instituciones universitarias sino de todos los tejidos de la sociedad y del Estado. En América Latina esta cultura de la esperanza estaba realizada sólo por el sueño de la redención en general sino también por la necesidad histórico-ancestral sostenida tanto por el pensamiento político de la izquierda como el de la derecha, de romper definitivamente con la condición infame de países subdesarrollados.”